En la agroindustria, el almacenaje dejó de ser un aspecto meramente operativo para convertirse en una variable estratégica. La diversidad de productos, los cambios en los ritmos de la demanda y la necesidad de mayor precisión están impulsando un cambio de enfoque: ya no alcanza con tener capacidad disponible, también importa qué tan adaptable es esa infraestructura.
En ese contexto, la versatilidad operativa empieza a consolidarse como un diferencial clave, especialmente para empresas que trabajan con productos líquidos o sólidos y requieren soluciones alineadas a la escala real de su operación
“Hoy la agroindustria necesita soluciones de almacenaje que se adapten a cada producto y a cada operación. La versatilidad deja de ser un diferencial y pasa a ser una condición para operar con eficiencia”, notas Mariana Trentin, gerente general de BRD Tanks.
Uno de los puntos donde este cambio se vuelve más evidente es en el almacenaje de líquidos. No todas las terminales cuentan con una oferta diversa de medidas de tanques, y esa diferencia impacta directamente en las operaciones que pueden atender. En particular, disponer de capacidades más pequeñas resulta clave para empresas con operaciones chicas y medianas, que no siempre requieren grandes volúmenes pero sí condiciones técnicas específicas.
En ese segmento, BRD Tanks opera con tanques de 28, 50, 110, 250, 500, 600, 2.000 y 2.500 m³, en acero al carbono y acero inoxidable 316, con posibilidad de incorporar calefacción, mezcla (blending) y fraccionamiento según el producto . Esta diversidad permite ajustar la operación a cada necesidad sin estandarizar el tratamiento de los líquidos.
El mismo criterio se aplica al almacenamiento de sólidos. La compañía dispone de naves en distintos tamaños que, en conjunto, alcanzan los 3.000 m², lo que permite adaptar el espacio según el tipo de producto, el volumen y la dinámica logística .
A la versatilidad de la infraestructura se suma la ubicación estratégica del predio, en Baradero, dentro del corredor CABA–Rosario, con acceso ágil a puertos y al hub agroindustrial, un factor que impacta directamente en la eficiencia de la operación.
La propuesta se completa con servicios logísticos integrados que incluyen recepción, almacenamiento y despacho de productos, ingreso y egreso mediante camiones cisterna, isotanques, flexitanks y bins, así como procesos complementarios como blending, líneas calefaccionadas y fraccionamiento . Esta integración permite simplificar la operatoria y reducir la necesidad de múltiples proveedores.
En paralelo, la terminal cuenta con infraestructura operativa que facilita el flujo logístico, como balanza para camiones, calles internas de hormigón y playa de estacionamiento, junto con un esquema de seguridad que incluye vigilancia 24 horas, circuito cerrado de cámaras y control perimetral.
El modelo resulta especialmente relevante para empresas con operaciones chicas y medianas, donde la eficiencia no pasa por escalar infraestructura sino por contar con soluciones ajustadas a cada necesidad. En ese contexto, la combinación de distintas medidas de tanques, variedad de superficies para sólidos y servicios integrados empieza a ser tan determinante como la capacidad total instalada.
Con un mercado cada vez más exigente en términos de precisión operativa, el almacenaje flexible gana espacio dentro de la cadena agroindustrial. Y en ese proceso, la versatilidad deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en una respuesta concreta a una demanda cada vez más específica.